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Citicorp Center

No es solo un edificio, es una historia que hay que contar dos veces...
9 de julio de 2026 por
Citicorp Center
ANM Ingeniería, Angel Humberto Navarro Mora

Citicorp Center

Ing. Angel Navarro-Mora M.Sc.

2026-07-09

Introducción

En la esquina de la Tercera Avenida con la calle 53 de Manhattan se levanta una torre de 59 niveles y 279 metros de altura cuya silueta destaca incluso entre las moles de Midtown. El Citicorp Center, inaugurado el 12 de octubre de 1977, no es un rascacielos convencional. No lo es por su forma, por su sistema estructural, por el mecanismo que lo estabiliza, ni por la historia que ocurrió dentro de sus muros durante el verano de 1978, cuando el edificio estuvo a punto de colapsar sin que nadie, afuera, lo supiera.

Lo que hace excepcional al Citicorp no es su altura —otros rascacielos la superan— sino la configuración estructural que resuelve una restricción imposible: no ocupar la esquina noroeste del lote, donde la iglesia luterana de San Pedro llevaba asentada desde 1905. Esa restricción forzó a arquitectos e ingenieros a inventar un sistema que no se había construido antes, y que terminó siendo la causa de su crisis más grave.

¿Por qué importa?

El Citicorp Center aloja el primer amortiguador de masa sintonizada instalado en un edificio alto de Estados Unidos, un sistema de arriostramiento en chevron que distribuye las cargas de viento hacia cuatro pilares fuera de lo común, y una historia de reforzamiento de emergencia que es caso de estudio obligatorio en cursos de ética de ingeniería estructural en todo el mundo.

Una torre que flota sobre una iglesia

El origen de la forma del Citicorp está en una negociación urbana poco común. Cuando el First National City Bank (hoy Citigroup) comenzó a adquirir discretamente los terrenos de la manzana a finales de los años sesenta, la iglesia luterana de San Pedro, en la esquina de Lexington Avenue y la calle 54, se negó a vender. La congregación, fundada en 1862, ocupaba ese sitio desde 1905.

El acuerdo al que se llegó en 1970 fue innovador: el banco pagó 9 millones de dólares por el terreno y los derechos aéreos de la iglesia, y construyó un nuevo templo de granito dentro de la base de la torre, como un condominio estructural separado. La iglesia nueva, diseñada por Hugh Stubbins, es una pieza exenta, físicamente independiente del rascacielos.

Esa independencia significaba que no podían colocarse columnas en la esquina noroccidental. La solución que Stubbins y el ingeniero estructural William LeMessurier concibieron fue radical: ninguna de las cuatro columnas principales estaría en una esquina. Todas estarían en el medio de cada cara.

El sistema estructural

Los cuatro pilares de nueve pisos

El edificio se sostiene sobre cuatro pilares de acero que se elevan 34 metros (112 pies) desde el nivel de la calle —nueve pisos de altura— antes de que la torre propiamente dicha comience. Cada pilar está en el centro exacto de una cara, no en una esquina. Esto significa que las esquinas del edificio cuelgan en voladizo hasta 22 metros del pilar más cercano.

La vista desde la calle es desconcertante: la torre parece flotar sobre el atrio de la iglesia y la plaza adyacente, como un objeto posado sobre cuatro patas gigantescas.


El arriostramiento en chevron

De los pilares hacia arriba, las cargas de viento se transmiten mediante un sistema de 48 arriostramientos en chevron dispuestos en seis niveles de ocho, formando una V invertida (chevron) dentro del perímetro del edificio. Cada chevron tiene cinco uniones; las diagonales trabajan a tensión y compresión alternadas según la dirección del viento, canalizando las fuerzas hacia los cuatro pilares.

LeMessurier dibujó el primer boceto del sistema en una servilleta en un restaurante griego de Cambridge. La estructura quedó oculta dentro del muro perimetral, detrás de paneles de yeso (Sheetrock) —un detalle que resultaría crítico durante el reforzamiento, porque permitió acceder a las uniones sin afectar la fachada.

ElementoCantidadFunción
Pilares principales4Soportar toda la carga del edificio
Arriostramientos chevron48 (6 niveles × 8)Transmitir carga de viento a los pilares
Uniones por chevron5Conectar tramos de acero
Amortiguador de masa1 (410 t)Reducir la oscilación por viento

El amortiguador de masa sintonizada

En la cubierta se instaló un bloque de concreto de 410 toneladas (820,000 libras) montado sobre resortes gigantes y una película presurizada de aceite. Es el primer amortiguador de masa sintonizada (tuned mass damper, TMD) instalado en un edificio alto de Estados Unidos.

El principio es simple por inercia: cuando el viento hace oscilar el edificio, la masa del bloque se resiste al movimiento por su propia inercia, y esa resistencia transfiere energía del edificio al amortiguador, reduciendo la oscilación. El efecto no es estructural —el TMD no evita el colapso— sino de confort: sin él, los ocupantes de los pisos altos sentirían el balanceo en días ventosos. Durante la crisis de 1978, sin embargo, el amortiguador pasó a ser un componente crítico de seguridad, y se instalaron generadores de respaldo para asegurar su operación incluso durante un huracán que cortara el suministro eléctrico.

La torre pesa, en total, unas 25,000 toneladas de acero —menos de la mitad que el Empire State Building (57,000 t)—, una eficiencia estructural notable para su altura.

El error

El primer error fue conceptual. El código de construcción de Nueva York vigente en los años setenta exigía analizar el viento incidiendo de forma perpendicular a las caras del edificio. El equipo de LeMessurier cumplió esa exigencia. Lo que el código no exigía explícitamente —y lo que el diseño no contempló— era el viento incidiendo en dirección diagonal a las esquinas (quartering wind).

En un edificio convencional con columnas en las esquinas, los dos casos (viento perpendicular y viento diagonal) producen demandas similares. Pero en el Citicorp, con los pilares en el medio de las caras, el viento diagonal carga simultáneamente dos caras adyacentes, y el aumento de fuerza en los miembros del chevron resultó ser del 40 %.

El segundo error fue constructivo. LeMessurier diseñó las uniones de los chevrones como uniones soldadas de penetración completa. Durante la construcción, el subcontratista Bethlehem Steel propuso sustituirlas por uniones atornilladas para reducir costo y tiempo de montaje. La oficina de LeMessurier en Nueva York aprobó el cambio el 1 de agosto de 1974. LeMessurier no fue informado.

La combinación de ambos errores era letal. El análisis posterior mostró que, con viento diagonal sobre uniones atornilladas, el esfuerzo en las uniones críticas aumentaba un 160 % (el 40 % de incremento en el miembro se multiplicaba por el efecto palanca al sumarse a la compresión constante por gravedad). Además, el equipo había usado el factor de seguridad de armaduras (1.67:1) en lugar del factor de columnas (2:1) para diseñar los chevrones. El resultado neto: un huracán de apenas 113 km/h (70 mph) podía provocar la falla de una unión crítica y, con ella, un colapso progresivo si el amortiguador estuviera fuera de servicio por corte de luz. La probabilidad anual de excedencia de ese evento se estimó en una en dieciséis.

El reforzamiento de emergencia

Descubierto el error en julio de 1978, LeMessurier notificó al presidente de Citicorp (Walter Wriston), al alcalde de Nueva York (Ed Koch) y a las autoridades municipales. La decisión fue ejecutar un reforzamiento de emergencia sin desalojar el edificio ni alertar a la prensa.

El plan era técnicamente simple pero logísticamente complejo: soldar placas de acero de 5 cm (2 pulgadas) de espesor sobre cada una de las más de 200 uniones atornilladas críticas. La operación se realizó de noche, fuera del horario laboral:

HoraActividad
17:00 – 20:00Cuadrillas de drywall retiran paneles de yeso y levantan cerramientos de madera contrachapada para contener humo y chispas
20:00 – 04:00Soldadores ejecutan la soldadura con control de calidad por ultrasonido
04:00 – 07:00Las cuadrillas limpian y cierran los paneles de yeso antes de que lleguen los primeros oficinistas

El trabajo se ejecutó los siete días de la semana durante aproximadamente tres meses, de agosto a octubre de 1978. La empresa Karl Koch Erecting —la misma que había construido el World Trade Center— fue la contratista. El costo total se estimó entre 4 y 8 millones de dólares, asumido por las aseguradoras.

Adicionalmente, se instalaron generadores de respaldo para el amortiguador de masa, garantizando su operación incluso si un huracán cortaba el suministro eléctrico de la ciudad. Al finalizar el reforzamiento, el edificio podía resistir una tormenta con período de retorno de 700 años aun sin el amortiguador.

Huracán Ella

A principios de septiembre de 1978, cuando el reforzamiento estaba parcialmente completado, el huracán Ella se aproximó a la costa este desde el Caribe. Los partes meteorológicos indicaban que podía alcanzar Nueva York. El viernes 1 de septiembre se activó el plan de contingencia: la Cruz Roja mantuvo entre 1,200 y 2,000 trabajadores en espera, y el alcalde Koch fue informado para ordenar la evacuación si era necesario.

LeMessurier calculó que, con el reforzamiento parcial y el amortiguador operativo, el edificio resistía una tormenta de 200 años. Ella cambió de rumbo en el Atlántico y se alejó mar adentro. “El sábado fue el día más hermoso que el mundo haya visto”, recordaría LeMessurier. La alerta se levantó el 13 de septiembre.

El silencio de los periódicos

El 9 de agosto de 1978 comenzó una huelga de prensa en Nueva York que paralizó los principales diarios hasta el 5 de octubre. El único comunicado público sobre las obras —del 8 de agosto— se atribuyó a “nuevos datos de pruebas de viento dinámicas”. Durante los meses críticos del reforzamiento, no hubo coperiodistas investigando. Cuando la huelga terminó, el refuerzo ya estaba completo.

El reanálisis de 2019

En marzo de 2019, un equipo del NIST liderado por Dat Duthinh publicó en el Journal of Structural Engineering una reevaluación completa del caso utilizando metodología contemporánea: análisis Database-Assisted Design (DAD) con 500 sensores de presión muestreando a 1,000 Hz y 30,000 análisis estructurales con distintas direcciones de viento.

La conclusión fue paradójica: las cargas críticas no provenían del viento diagonal (quartering wind) —el caso que LeMessurier no analizó y que motivó toda la crisis— sino del viento perpendicular (face wind), que el diseño original  había considerado. Según el estudio, los momentos de volteo en viento diagonal son entre 20 % y 50 % menores que en viento frontal.

Esto no implica que el reforzamiento de 1978 fuera innecesario. La sustitución soldadura-tornillo seguía siendo crítica independientemente de la dirección del viento, y el uso del factor de seguridad de armaduras en lugar del de columnas era un error independiente. Pero la reevaluación matiza el relato técnico: la decisión éticamente acertada se tomó, en parte, con base en un análisis cuyas conclusiones cuantitativas serían refinadas cuatro décadas después. El ingeniero no es responsable por lo que sabrá la profesión cuarenta años más tarde; es responsable por usar lo mejor del conocimiento disponible en el momento de la decisión.

Legado

El Citicorp Center fue designado hito de la ciudad de Nueva York en diciembre de 2016. En agosto de 2025 ingresó al Registro Nacional de Lugares Históricos de Estados Unidos. El amortiguador de masa sintonizada sigue operativo en la cubierta. La torre se renombró como 601 Lexington Avenue a finales de los años 2000.

La historia del reforzamiento —que permaneció secreta hasta 1995, cuando Joe Morgenstern la publicó en The New Yorker— es hoy material obligatorio en cursos de ética de ingeniería estructural en Norteamérica y Europa. Para el ingeniero de reforzamiento contemporáneo, el caso deja lecciones que trascienden el edificio: que el reforzamiento puede ser no planeado; que las modificaciones de obra que parecen menores pueden ser críticas; que la revisión externa funciona; y que la decisión más difícil del proyecto puede no ser técnica sino ética.

Una torre que no pudo tener columnas en las esquinas porque una iglesia no quiso moverse, que sobrevivió un error de diseño gracias a un refuerzo ejecutado en secreto durante tres meses, y que sigue en pie medio siglo después como testimonio de que la ingeniería, cuando se hace bien, es un acto de responsabilidad colectiva.

Referencias

[1] J. Morgenstern, «The Fifty-Nine-Story Crisis», The New Yorker, 29 de mayo de 1995.

[2] D. Park, D. Duthinh, E. Simiu y D. Yeo, «Wind Effects on a Tall Building with Square Cross-Section and Mid-Side Base Columns: A Database-Assisted Design Approach», J. Struct. Eng., vol. 145, n.º 3, 2019.

[3] W. J. LeMessurier, «The Fifty-Nine-Story Crisis: A Lesson in Professional Behavior», MIT Mechanical Engineering Colloquium, 17 de noviembre de 1995.

[4] Landmarks Preservation Commission, «Citicorp Center Designation Report», Ciudad de Nueva York, 6 de diciembre de 2016.

[5] E. Kremer, «(Re)Examining the Citicorp Case: Ethical Paragon or Chimera», Cross Currents, otoño de 2002.

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